El pasado 11 de mayo finalizó la cuarta -pero no última- temporada de nuestra serie favorita, con la segunda parte de esa season finale titulada como la novela de Aldous Huxley, “Brave New World” y que nos ha dado respuestas, aunque también ha planteado nuevas preguntas, aunque bien pensado, ¿No es esa precisamente la esencia de Fringe?
El episodio de esta semana comienza desde el final del anterior, como es lógico, con la aparición de Bell, quien se reúne con Walter después de muchos años. De esta forma, Walter ve cómo su teoría de que Bell seguía vivo se confirma, a pesar de que nadie del equipo le creyera. Así, Bell enseña a Walter ese nuevo mundo que tanto le ha costado crear, donde las criaturas de ese “arca” vivirán bajo las reglas que su creador dictamine. Pero no nos engañemos, porque todo eso no es más que un holograma -por el momento- y descubrimos que ambos siguen a bordo del barco en el que Bell se escondía. Sobre la imagen que Bell muestra a Walter diré que parecía algo como Jurassic Park. Y es que últimamente, la propia serie está dejando los chistes a punto de caramelo, entre el Fringe meets Jurassic Park -o Terranova, que es más reciente- de este episodio, el momento Kinect -que no Wii- de Olivia y el rayo Independence Day del episodio anterior, me están ahorrando los pies de foto, que los chistes salen solos. Pero volvamos a lo que de verdad importa: Walter insta a Bell a que no ejecute su plan, aunque Bell le dice que la última pieza ya está en marcha y que no podría pararlo aunque quisiera. O eso dice él. ¿Cuál será esa última pieza de este rompecabezas? Pronto lo sabremos.
Por su parte, Peter y Olivia, que no tienen ni idea de la party hard que se montaron Astrid y Walter en el laboratorio la noche anterior, se encuentran conque habían dejado por allí un pastel de limón sin acabar, pero que no hay ni rastro de ellos. Piensan entonces que han debido de ir a desayundar, así que ellos se ponen a hacer lo propio y Peter se pone a hacer café, incluso con un brazo dislocado. Esperemos que no se lo haya roto Olivia por no recordar que a ella el café le gusta solo y con azúcar y no con leche y sin azúcar, como sí le gusta a su homónima, o al menos en la línea temporal original así era. Bromas aparte, Peter le pregunta a Olivia si no quiere hablar de lo recientemente acontecido con lo de sus poderes, para lo cual utiliza una analogía con Star Wars, diciendo aquello de que utilizó un Jedi mindtrick, misma frase que utilizó el taxista Henry Higgins en “Olivia”. La única explicación que encuentra Olivia es que el asunto de sus poderes tiene que ver con el cortexiphan y en ese instante le suena el móvil: es Charlotte Jessica Holt, la mujer que salvaron de convertirse en un trozo de carne a la parrilla en el episodio anterior. Al parecer, comenta a Olivia que siente como si alguien la hubiese estado siguiendo, por lo que Olivia y Peter ponen rumbo a casa de Jessica para ayudarla porque podría estar en problemas… o eso ha querido Jessica que pareciera. Pero no está sola, porque vemos que nuestro calvo mirón favorito anda pululando por allí, aunque esta vez, tal vez no haya sido por voluntad propia…
«Te tengo dicho que el café lo tomo solo y con azúcar no con leche y sin azúcar»
Ya en casa de Jessica, lo único que Peter y Olivia encuentran es un agujero en el suelo, algo que por un momento me hizo pensar que volveríamos a ver el supositorio perdido, pero pronto comprendí que el agujero había sido hecho para extraer con él la parte del suelo en la que estaba escrito un extraño símbolo que le había impedido a September moverse con total libertad. En este mismo instante, suena el móvil de Olivia: es Broyles que les informa de que Astrid ha sido ingresada en el hospital por una herida de bala y además, se dan cuenta de que falta Walter, ya que no estaba ni con Astrid ni tampoco con Peter y Olivia, como hemos podido comprobar y en el hospital, es la propia Astrid quien estando consciente, les da la siguiente pista para encontrar a Bell, y con él, a Walter: la última vez que lo vio estaban en un almacen cerca del puerto, por lo que Peter y Olivia ponen rumbo al almacén.
«En ocasiones… veo calvos mirones»
De camino, Olivia busca una conexión entre los acontecimientos recientes y se pregunta qué tiene que ver con el fin del mundo infectar a un grupo de personas con unos nanobots o desviar los rayos del sol. Al entrar en el almacén, no se encuentran ni con Walter ni con Bell, sino con Jessica Holt, que les había preparado una sopresita: la propia Jessica era la que retenía a September sobre el trozo de suelo que había dejado ese agujero en su casa. En ese trozo de tarima, September permanece inmóvil debido a que un extraño símbolo dibujado en el trozo de madera le impide moverse. Aprovechando esta situación, Jessica dispara varias veces a September aunque éste, con sus poderes de calvo mirón, consigue atrapar las balas. Sin embargo, Jessica cambia de arma por una que inventó el propio Bell, que dispara a más velocidad, y es cuando una de estas balas da a September, aunque el resto es Olivia quien, al más puro estilo Neo de Matrix, consigue hacer volver las balas donde Jessica, quien muere al instante. Al liberar a September de su encarcelamiento, Olivia le dice que ahora entiende por qué lo vio con una bala cuando se le apareció en el Orpheum al final del 4x08, a lo que September le contesta que eso todavía no ha ocurrido para él, y dicho esto, se levanta y se va. Con Jessica muerta, han perdido la única pista que tienen del paradero de Walter, aunque Peter se acuerda de que el hecho de que esté muerta, no es impedimento para interrogarla. Si recordamos, ya lo hicieron en su momento los de Massive Dynamic con John Scott, e incluso en el laboratorio de Walter, cuando descubieron que “Little Hill” era el emplazamiento que por aquel entonces Jones había elegido para escapar de la prisión alemana donde estaba encarcelado.
«Jo, las manchas de sangre no se quitan ni con la mejor lejía del futuro»
Para el interrogatorio, deben pedir ayuda a tita Nina, y ésta se presenta con el material necesario en el laboratorio de Walter, y le comunica a Peter que le sorprende que conozca la existencia de ese tipo de procedimiento. Antes de ponerse manos a la obra, tita Nina habla con Olivia, esta última preocupada porque no sabe por qué razón Bell la quería activar, por qué en este momento. Nina le dice que en el corazón es la misma Olivia que ella conoció, a pesar de que los recuerdos que ahora tiene la rubia sean distintos. El interrogatorio se vuelve muy creepy con esos ojos a la virulé de Jessica y esa voz de ultratumba. En más de una ocasión, ver el cuerpo inerte de Jessica pero parlante me recordó en cierta forma a “Marionette”, incluso al episodio “Bad Wolf” de “Doctor Who”, con el niño con la máscara de gas que busca a su mummy, como la propia Jessica se pone a decir. Dado que el cuerpo sin vida de Jessica no hace más que decir cosas sin sentido, Olivia empieza a perder los papeles, por lo que la zarandea, provocando que las luces se apaguen: ella es la fuente de energía que Bell necesita para colpasar ambos universos.
«¡Que me digas de una vez dónde está Wally!»
Por suerte, tita Nina sabe cómo aprovechar la energía electromagnética que desprende Olivia -ni que fuera Cole McGrath, oigan- para encontrar a Bell, ya que si Bell quiere sobrevivir a la destrucción de universos, deberá encontrarse en el punto donde ambos universos se solapan, que estará a la misma frecuencia que emite Olivia. Esta última, se retira a un despacho ella sola aunque Peter va a buscarla. Olivia se siente sola, pero para algo está Peter y le recuerda que a diferencia de cuando era pequeña y experimentaron con ella, esta vez no está sola.
Mientras tanto, en el arca de Bell, Walter le pregunta por qué razón quiere destruir los dos universos, y es entonces cuando Walter descubre una verdad incómoda: la idea de crear un nuevo universo no había sido de Bell, sino suya. Al parecer, y según le explica Bell, Peter había muerto en los dos universos, por lo que Walter odiaba a Dios, así que se le ocurrió la genial idea de crear un nuevo universo, a su imagen y semejanza, un mundo sin dolor, un lugar que se rigiera bajo sus normas. Sin embargo, al darse cuentra de que realmente era lo suficientemente listo como para llevarlo a cabo se asustó, y fue entonces cuando pidió a Bell que le extrayera partes de su cerebro. Un viejo misterio se nos ha resuelto. Siempre nos habían contado que la razón por la que partes del cerebro de Walter le habían sido extraídas era porque le asustaba la clase de hombre en que se estaba convirtiendo, pero esta vez se nos revela la razón concreta.
Una vez localizado a Bell, Nina, Peter y Olivia se ponen en marcha, y van al lugar en helicóptero. Sin embargo, al llegar a las coordenadas no ven nada, y anda que no hay que estar ciego para no ver un barco de ese tamaño. A pesar de ello, Peter es el único que lo ve: resulta que el barco ya se ha desincronizado completamente de nuestro universo, por lo que está al otro lado, y como Peter es del otro lado, es el único que lo puede ver. Ahora el inconveniente es cómo cruzar al otro lado, ahora que el puente ha sido cerrado, y aquí es donde entrá en escena Olivia: gracias al cortexiphan, tiene la habilidad de cruzar entre universos. Incluso después de haber visto de las cosas de las que es capaz, a Olivia le asaltan las dudas de si será capaz de cruzar, aunque Peter está con ella así que tanto ella como él se disponen a saltar del helicóptero porque Peter es el único que ve el barco y Olivia la única capaz de cruzar. Así que, Peter y Olivia saltan del helicóptero en marcha para aterrizar sobre la cubierta del barco, para algunos invisibles… y la hostia que se mete Peter es monumental, normal, que esos saltos ni los marines más entrenados, oigan.
«¿Y por qué esto es mejor que ir al parque de atracciones?»
En el arca de Bell, Peter y Olivia encuentran a Walter y Bell, y aunque este último esté dispuesto a considerar a Peter y Olivia como los nuevos Adán y Eva, Walter no está dispuesto a que eso pase, por lo que decide tomar una drástica decisión que acabaría con el problema de la destrucción de los universos: Walter mata a Olivia con la pistola que tanto se habían empeñado en enfocar a lo largo del capítulo. En ese instante, Bell, con un toque de campana como el que usó para entrar en el cuerpo de Olivia, pone pies en polvorosa. ¿A dónde habrá ido Bell? Aún no lo sabemos, pero por lo que vimos en “Letters Of Transit”, es posible que esta no sea la última vez que lo veamos. Resulta que al final el señor X no ha sido ni Walternate, ni Bell sino el propio Walter, que ha disparado a Olivia entre ceja y ceja. Eso suponiendo que esta sea la última vez que Olivia “muera”. Pero este no es un adiós definitivo ya que como comprobamos en el episodio anterior con el pastel de limón, y por lo que Walter muy bien sabe, el cortexiphan es regenerativo, y en esos instantes, el cerebro de Olivia está hasta los topes de cortexiphan, de todos los chutes que la otra Nina le había metido. Sin tiempo que perder, Walter se dispone a extraer la bala del cerebro de Olivia antes que el cortexiphan surta efecto para que la bala no se quede dentro, ya que eso sí supondría la muerte definitiva de Olivia. Pero como Peter se pone como una loca, Walter se ve obligado a darle una bofetada. Un plano de detalle de la bala puede hacernos pensar, ¿Se tratará de la misma bala que Etta tenía como colgante en “Letters Of Transit”? El plan de Walter funciona y Olivia sigue viva.
«Hasta la vista, baby»
Finalmente, Broyles es ascendido a general y la división Fringe tendrá la financiación que se merece, aunque el puesto de la división científica queda vacante, por lo que Broyles le ofrece el puesto a Nina Sharp. Por su parte, en el hospital, Astrid se recupera de la herida de bala, algo que no posiblemente no sorprenda porque como ya vimos en “Letters Of Transit, en el 2036 seguía viva. Ahora, comparte regalices con Walter quien la llama por su verdadero nombre. Walter cree además que dados los altos niveles de energía que ha utilizado Olivia, es posible que el cortexiphan haya sido eliminado del cuerpo de Olivia, aunque es posible que mantenga algunas habilidades. Por su parte, Olivia se recupera que no todos los días una muere y sobrevive porque le extraen una bala del cerebro justo antes de resucitar. Olivia aprovecha además para confirmar a Peter algo que el público nos imaginábamos: está embarazada. Este final, me recuerda en parte al de la séptima temporada de The X-Files, en el que ocurrió el mismo caso que en Fringe: que no sabían si la serie continuaría o no, y es que durante esta cuarta temporada, en algunos episodios se ha notado que la sombra de la cancelación les seguía de cerca, aunque eso es algo que comentaré más tarde.
Cuando todo parece que ha sido un happy ending, ya está September para recordarnos que esto es Fringe, por lo que aparece en el laboratorio de Walter mientras se prepara algo de comer, y le da un mensaje: los otros están viniendo. Y yo, como Walter, me pregunto, ¿Qué otros? ¿Se referirá September a los observers invasores que vimos en el ya mecionado “Letters Of Transit”? Los glyphs de la semana forman la palabra “purge” que significaría “purga”. ¿Se referirá a la purga mencionada en el ya archimencionado “Letters Of Transit”?
Sentimientos enfrentados Durante esta cuarta temporada, no he podido evitar encontrarme con sentimientos contrapuestos. Por una parte, cuando todavía no sabíamos que Peter realmente estaba en casa, esta temporada me empezó a dar motivos para no querer volver a la línea temporal original, como han sido el cambio de actitud tanto de Walternate como de Fauxlivia -rebautizada esta temporada como Redlivia-. En el caso de que Peter no existió, Redlivia por ejemplo tendría que haber sido como la que conocimos en “Over There”, la misma que en un primer momento me cayó tan mal, y sin embargo, esta nueva versión de Red, no sé al resto, pero a mí me encantó desde el inicio de esta temporada con los reproches que le lanzaba a la rubia, cosa que no me pasó como ya digo con la primera versión de Fauxlivia.
Aunque bien pensado, las relaciones de estos personajes en este mundo en el que Peter nunca existió, tampoco se distancian mucho de la línea original. Y es que Fauxlivia no llegó a conocer a Peter hasta ya su versión adulta y puede que por eso, parte de los cambios que experimentó la original porque Peter entrara en su vida no pasaron, de ahí que diga que tendría que ser como la primera vez que la vimos, y sin embargo me parece más como la que pudiemos ver una vez esos cambios tuvieron lugar. Por otra parte, cuando digo que las relaciones no se distancian mucho de las que vimos en la línea original es porque en ambos casos, Peter tuvo que construir desde cero su relación con los personajes. En la línea temporal original, Peter llevaba años sin hablarse con Walter, con el que tuvo que construir una relación padre-hijo que se iba fortaleciendo a medida que esa relación avanzaba, aunque se deteriorara una vez supo la verdad, que Walter no era su verdadero padre, aunque este hecho en ningún momento le impidió a Walter querer a este Peter como si se tratara de su verdadero hijo, y esto último es lo que ha vuelto a pasar esta temporada: Walter ha aceptado que su verdadero hijo murió, aunque ha aprendido a querer a esta versión de su hijo como si realmente fuera suyo, que es lo que pasó en la línea temporal original, no sé si me explico…
Esta cuarta temporada me ha hecho sentir en ocasiones que no estaba viendo la misma serie de la que me enamoré, con unos episodios densos y que no parecían conducir a nada, como los del principio de esta temporada. Y yo que era de los que pensaban que la primera temporada era bastante regular, ha tenido que llegar la cuarta para darme cuenta de lo mucho que realmente me gusta la primera. Se puede pensar que si la primera temporada no tenía relación con los planes de Bell, en aquel momento nos mostraron los poderes de Olivia para meter en la historia el cortexiphan y el poder de cruzar entre universos, a menos que desde el prinicipio los planes de Bell fueran los mismos que ahora y de haber conseguido Jones cruzar al final de la primera temporada, habríamos llegado al mismo punto en el que nos hemos encontrado en esta season finale: con Olivia como la verdadera fuente de energía necesaria para destruir universos. Entonces, ¿A qué venía lo del amphilicite? ¿Lo de los cortexikids? ¿Cerraron el puente solo para darnos una escena lacrimosa?
Una cuarta temporada de la que me gusta pensar que podría haber sido diferene de no haber sido porque la amenaza de la cancelación se mantenía presente semana tras semana con los bajos índices de audiencia que la serie ha ido registrando. Reconozco que me hubiese gustado la idea de los saltos temporales, un bucle en el que siempre pasara algo a menos que Olivia muriera. Me hubiese gustado que el resto de personajes recordara a Peter. Que Peter realmente debiera volver a casa. Que los 4 primeros episodios de esta temporada hubiesen sido unos “what if” de lo que pasaría si Peter no existe pero que realmente lo estuvieran buscando. Hay muchas cosas que me habrían gustado que esta cuarta temporada hubiese tenido, aunque la segunda mitad de temporada -sobre todo los últimos 6 episodios- compensan que no tuviera razón. Compensa porque Fringe ha conseguido una vez más sorprenderme, que ría con los personajes, que llore cuando se van, ha conseguido que cada viernes esté al pie del cañón disfrutando de un nuevo episodio al mismo tiempo que montones de fans alrededor del mundo, y sólo por eso, espero disfrutar de la quinta temporada, la cual tiene toda la pinta de desembocar en el futuro que vimos en “Letters Of Transit”.
Nos esperan varios meses de parón, y hasta entonces pueden surgir un montón de teorías sobre lo que veremos en la quinta y última temporada de esta fantástica serie. ¿Nos cuentas la tuya?
«Tal vez deberíamos habernos mudado a Pleasantville»
Después del episodio anterior, con aquel final tan traumático para algunos, en el que decíamos adiós a los miembros de la división Fringe del universo rojo (al menos esperemos que no de forma definitiva), esta semana toca volver a centrarse over here, en un episodio que no deja indiferente a nadie, plagado de sorpresas, y algunas revelaciones, que muy posiblemente marcarán -junto a aquel “Letters Of Transit”- las pautas de lo que podremos ver en la quinta y última temporada de la serie.
En esta ocasión, después de que descubriéramos que Peter no tenía ninguna necesidad de volver a casa puesto que había estado “en casa” en todo momento, y tras haber estado unos cuantos episodios al margen -cosa que personalmente, tampoco me importaba demasiado- Polivia vuelven a la carga. Por lo que parece, están buscando su nidito de amor donde seguir compartiendo su recientemente redescubierto amor. Aunque parece que a Olivia no le convence ninguna de las propuestas que le hace Peter, lo que sí le preocupa es que haya sitio para el cuarto de los niños. ¿Es su forma de decirnos que está embarazada? Nos quedamos con las ganas ya que en ese mismo instante, los móviles de ámbos comienzan a sonar.
El caso comienza cuando varias personas fallecen debido aparentemente a que han sido víctimas de una combustión humana espontánea, aunque esta teoría pronto es desechada porque Peter se encarga de recordarle a Broyles que eso de la combustión humana espontánea no es más que un mito. Sin embargo, lo que sí que parece ser cierto es que lo que quiera que sea que ha matado a esas personas se activa por el movimiento, por lo que los supervivientes a este posible ataque terrorista -que pronto descubriremos que no lo es- no tienen más remedio que quedarse lo más quietos que puedan mientras el equipo investiga la causa. Lo del caso de la combustión humana espontánea ha hecho que no pudiera evitar acordarme del episodio “Trevor”, de la sexta temporada de The X-Files, pero bueno. Cuando Walter y Astrid llegan al lugar de los hechos, Astro no puede evitar actuar como una madre con Walter, abrochándole el abrigo, no se vaya a resfriar; al final va a resultar que a Asteroid le gusta hacer de niñera y todo. En fin, después de que Walter se pusiera a gritar a uno de los investigadores y de ponerse a charlar con uno de los muertos, una de los supervivientes le pregunta si tiene idea de lo que ocurre y es cuando tiene lugar una conversación de lo más surrealista entre la mujer -que después descubrimos que se llama Charlotte digo… Jessica-, y Walter, hablando de si se trata de una invasión alienígena y cosas así. Al final, Jessica se presta a que Walter le saque una muestra de sangre y este último, al revisar las yemas de los dedos de la mujer, se da cuenta de que los tiene enegrecidos, y al preguntarle por cómo se lo ha hecho, Jessica le responde que ha debido de ser en las escaleras mecánicas, lo que le da a Walter una idea de lo que ha debido de ocurrir.
Mientras Astrid y Walter, quien se pone a conversar con la muestra de sangre extraída a Jessica, analizan la muestra in situ, uno de los agentes parece que ha encontrado algo en el control de las escaleras mecánicas: una especie de aparato que Walter deduce que es lo que ha matado a esas personas, pero no porque se trate de algún tipo de virus, sino de algo más sofisticado: el extraño aparato liberaba nanobots que infectaban a través del pasamanos a las personas y se activaban con el propio calor del cuerpo, y finalmente mataban a su portador. Tras esta revelación, Walter quiere transportar uno de los supervivientes a su laboratorio para poder analizarlo mejor, algo que será muy difícil porque como hemos explicado al principio, el movimiento es lo que activa los nanobots que terminan matando al portador. Es entonces cuando Jessica, la mujer de la muestra de sangre, se ofrece voluntaria para tal cometido.
En el laboratorio de Walter, Jessica se mantiene estática como una piedra por la cuenta que le trae, y Olivia se preocupa por su comodidad. Lo único que le preocupa a la mujer es en ese momento su hija, por lo que llama al que suponemos es su marido -o ex, por la conversación podría parecerlo- para que vaya a recogerla. Es cuando Olivia parece empatizar, porque ya sabemos cómo es nuestra Olivia Dunham cuando hay niños de por medio. Quizás por eso, le pregunta a Walter si falta mucho para dar con el antídoto y aunque parece que será pronto, de repente, la temperatura de Jessica comienza a ascender sin control, Walter pide a Olivia que la calme, por lo que la rubia se dirige al lado de Jessica para tranquilizarla, ya que su pulso también había comenzado a acelerarse. Cuando todo apunta a que la mujer va a convertirse en una bola de fuego, Olivia consigue, a través del tacto, bajar la temperatura de la mujer, posiblemente debido a los poderes que el cortexiphan le concedió. Y ya sabemos que cuando los poderes de Olivia hacen su aparición… las luces finalizan su función.
Una vez han calmado a Jessica, Peter le suministra el antídoto mientras Olivia habla con Walter de lo sucedido. Walter le explica que el cortexiphan le ha dado poderes cinéticos y que mientras que en Jacksonville aceleró las partículas provocando un incendio, esta vez, ha conseguido evitarlo. Olivia acompaña a Jessica y cuando se despide de ella, además de decirle que cualquiera no estaría dispuesto a someterse a los experimentos de Walter -¿Se estaría refieriendo a ella misma quizás?- le suena el móvil: es Broyles que la llama para decirle que saben quién está detrás del ataque. Ni más ni menos que el propio David Robert Jones.
Mientras revisan la cinta de vigilancia en la que han descubierto que Jones está detrás del ataque, me dio la sensación de que el decorado de esta división Fringe se parece cada vez más al de over there, o es que simplemente es para ahorrar gastos. Sea como fuere, Olivia se pregunta qué tiene que ver el ataque de los nanobots con destruir el universo. ¿Se trataría de un método de distracción? La rubia comienza a preguntarse si cerrar el puente ha servido realmente para parar los planes de Jones…
Pero lo que de verdad debería preocuparles es descubrir que Jones no está detrás de todo esto. Walter lo descubre cuando investigando los nanobots en su laboratorio descubre un patrón de creación muy característico que sólo una persona habría sido capaz de fabricar. Una persona que él conocía bien: y es que puede que Jones sea un megalómano de mucho cuidado, pero el auténtico cerebro del plan no es otro que el mismísimo William Bell, al que en esta línea temporal dábamos por muerto.
No estaba muerto, sólo de parranda
Dicho esto, Jones se reúne con su jefe, el verdadero cerebro que no es otro que William Bell, al que parece que le ha peinado su peor enemigo. Además del nuevo look, Belly estrena casa, y es que ahora Bell vive en una piña debajo del mar, digo… en un submarino, aunque no sabemos si es amarillo. Sea como fuere, puede que debido a que la línea de tiempo fuera reescrita o por otras mil razones, Bell está aquí y tiene un plan ambicioso. Cuando Jones le comunica que la agente Dunham los ha vuelto a derrotar, Belly -no sé si debería usar ese diminutivo cariñoso a estas alturas- le dice que no debe confundir ganar una partida con ganar el juego. Para que Jones lo entienda, Bell se acerca al tablero de ajedrez para explicarle que en este plan, como en una partida del citado juego, hay que saber en cada momento qué pieza es valiosa y estar dispuesto a sacrificarla en el momento oportuno. En la partida que está comenzada en ese tablero, la pieza más valiosa es el bishop, por el que Jones entiende que Bell se refiere a Peter, algo que yo entendí de la misma forma que el caracráter (@aroaspirin™), aunque no tuve en cuenta que en inglés, esa palabra también puede significar “obispo”, o en el caso del ajedrez, “alfil”. Convencido de que Bell se refiere al hijo de Walter, Jones se retira para seguir con su cometido, suponemos.
Walter, por su parte, va a visitar a Nina Sharp junto a Olivia para comunicarle el descubrimiento de que Bell sigue vivo, algo que Nina se niega a aceptar. Es entonces cuando descubrimos que la historia de que Bell murió en un accidente de coche no era ningún accidente sino que Bell se suicidó porque tenía linfoma. Tras un rato discutiendo y no ponerse de acuerdo en si Bell fue a visitar a Walter o no cuando estuvo en St. Claire, Peter, Walter y Olivia vuelven al psiquiátrico.
«No recordaba haberme dejado esta partida a medias en el Apalabrados»
De vuelta en St. Claire, Walter, sentado frente a la mesa que vimos la primera vez que lo conocimos por el ahora lejano episodio piloto, observa la cantidad de fórmulas que tenía anotadas sobre la superficie de la misma, y al salir de la habitación, uno de los encargados de mantenimiento -que sigo teniendo mis dudas de que no fuera solo una alucinación de Walter- le vacila diciendo si viene de visita o para volver a quedarse, frente a lo que Walter se pone nervioso aunque por suerte, está Peter para darle serenidad y juntos van a hablar con la jefa del lugar -que es interpretada ni más ni menos que por la propia hija de John Noble en la vida real-. Sin embargo, al revisar los escritos que todavía conservan en papel -la mayoría ya habían sido digitalizados- no hay ningún indicio de que Bell hubiese ido a visitar a Walter durante su estancia en el psiquiátrico, es cuando Walter parece que se ha vuelto a beber ADN que no debía -por aquello de lo de las partes del cerebro, cuando tomó ADN de mono-, y se pone a olfatear el cuaderno de visitas, como si de un sabueso se tratara. Al parecer, ha tenido una idea y quiere llevarse el cuaderno consigo, a lo que la jefa no pone pegas ya que esos escritos habían sido debidamente digitalizados. Walter sale de la habitación no sin antes echarle un piropo a la mujer, que como ya he comentado antes, no es otra que la propia hija de John Noble.
Como ha sido un día duro, Peter y Olivia se preparan para disfrutar de una cena juntos en el apartamento de la rubia, mientras Olivia prepara la comida, Peter pone la mesa, y es cuando por un despiste, Olivia se hace un pequeño corte en el dedo. Es en ese instante cuando tienen una conversación sobre que Peter no está dispuesto a perderla después de lo que ha pasado, ella tiene dudas de si algún día podrán tener una vida normal -por aquello de sus poderes y el trabajo loco que tienen, you know-, y como ya hemos visto que Polivia son únicos arruinando momentos románticos, Peter salta que se muere de hambre. Aunque realmente no es el comentario de Peter lo que arruina el romanticismo, sino un destello cegador que proviene de la calle. Al mismo tiempo, vemos cómo Broyles es testigo de primera mano de los efectos que ese rayo de luz tiene sobre la ciudad -aunque en un primer momento pensé que él mismo tendría algo que ver, dados los antecedentes-, así que toca ponerse de nuevo manos a la obra.
Cuando no es porque ella tiene que mear, es porque él tiene hambre…
Según Walter, lo que Jones está haciendo -se refiere a Jones porque nadie le cree en lo de que sea Bell el que está detrás de todo-, es reflejar la luz del sol como la bola de una discoteca y centrándola como con una lupa, por lo que tendrían que evacuar todo Boston debido a que debajo de la zona donde se refleja hay un depósito de combustible bajo tierra y como se incendie, arrasaría con todo. Walter y Astrid descubren 2 frecuencias de audio que sospechan son las que Jones está usando para controlar los satélites y es donde llegan Peter y Olivia. Pero no están solos porque Jones los está esperando.
Fringe meets Independence Day
Como hay dos antenas, cada uno de ellos se prepara para ocuparse de una cada una, pero antes, somos testigos del regreso del peacoat de Peter y del gorrito de Olivia, que nunca debieron marcharse. Ahora sí que podemos hablar de Polivia. Total, cada uno ocupa su puesto, y Peter le empieza a hablar de tecnicismos a Olivia, y ésta no entiende nada de lo que le dice pero sí entiende que tienen que apagar las antenas al mismo tiempo. Dicho y hecho: en el momento en el que Peter manda, Olivia gira la llave correcta en el momento adecuado, por lo que el rayo de luz desaparece. Pero la celebración poco les dura ya que en la azotea en la que está Peter, se encuentra también Jones quien lo golpea de mala manera por la espalda, contra lo que Olivia no puede hacer nada al encontrarse en la azotea de enfrente. Si con esto no tenía suficiente, los de seguridad no le dejan decir aquello de Olivia Dunham EfBiAi así que Olivia se ve obligada a echar mano de las habilidades telequinéticas del cortexiphan, con lo que consigue desarmar a los de seguridad con un pestañeo y sin despeinarse. Es cuando Olivia se da cuenta de que sí puede ayudar a Peter ni más ni menos que controlando el cuerpo de Peter mientras éste lucha contra Jones, batalla que termina con la muerte de Jones, él era el sacrificio, el bishop que había que sacrificar una vez llegara el momento y ya no fuera de utilidad.
Olivia Dunham, la nueva campeona del Kinect Adventures
Mientras Peter y Olivia lidiaban con Jones, Walter en el laboratorio se dedica a preparar tartas de limón rellenas con cerebro de cerdo tratado con cortexiphan. Lo que se conoce como una delicatessen, vaya.Pero todo forma parte de un experimento del científico: dentro del pastel, ha introducido una de las hojas arrancadas del cuaderno de visitas del St. Claire, en el que sospecha que debe de haber alguna huella de Bell. Como no lo consigue, vuelve a sacar su instinto de sabueso y olfatea la hoja, en la que encuentra restos de almendras, por las que Bell se pirraba, así que pone rumbo al puerto en el que solía verlo descargar montones de cargamento. En un principio, Walter pretende ir solo, pero pronto se da cuenta de que él no conduce, por lo que le guste o no, Astrid deberá acompañarlo.
Ya en el muelle, se encuentran con el tío del arca de Noe, digo… de Jones, digo… de Bell, quien los manda a freír espárragos y Astrid quiere irse cagando leches de allí porque encima ha visto que el tío va armado pero Walter, tras escuchar un sonido extraño, se pone a investigar la nave y si no fuera porque los descubren, seguro que habrían conseguido ver alguna de las criaturas de Jones. A partir de aquí, Astrid tiene su momento BAMF, salvando a Walter y siendo la primera vez -si la memoria no me falla- que la vemos utilizando un arma, aunque poco le sirve porque uno de los seguratas consigue dispararla, aunque si el futuro del 2036 sea el que se cumpla, dudo mucho que Astrid muera. Es en ese instante, cuando Walter comprueba que sus sospechas eran ciertas y ve cómo Bell está detrás de todo.
Sobre el episodio en sí, ya he comentado al principio que lo del caso de la combustión humana espontánea me recuerda en cierta forma a The X-Files, aunque si tenemos que hablar de la propia Fringe, podría tener paralelismos con “The Cure”, “The Road Not Taken” o los poderes de Sally Clark, quien tenía poderes piroquinéticos. Por otra parte, la reaparición de William Bell, aunque sorprendente -pero no inesperada para algunos- me crea nuevas dudas: ¿A qué venía todo ese rollo de que Olivia era la más fuerte? ¿Bell también era el que estaba compinchado con Jones en el timeline original o es una consecuencia de que el timeline fuera reescrito? ¿Para qué querían activar a Olivia? ¿Pensaban que se uniría a ellos con lo de los terremotos? Si Bell no es quien mata a Olivia, ¿Qué es eso tan terrible que le hace que en 2036 Walter no lo ha perdonado? ¿La lobotomiza? ¿La lleva al lado oscuro? ¿Se acuesta con ella una noche y no la vuelve a llamar?
En cuanto al juego de palabras que se traían con lo de bishop, por una milésima de segundo se me ocurrió pensar en Olivia como la pieza clave que le había sido útil pero de la que tocaba deshacerse, por aquello de que parece estar destinada a morir. Por otra parte, la causa de la muerte de Bell en este timeline parece coincidir con la que fue la muerte de su alterno en el timeline original, aunque esto puede que sea un detalle sin importancia.
Para terminar, sólo falta decir que los glyphs de esta semana forman la palabra “powers”, que viene a ser “poderes”, y supongo que no hay duda de que esta vez se refieren a los poderes de Olivia que han aflorado en todo su esplendor, algo que no pasó en la ocasión anterior.
Ya sólo nos queda un capítulo para terminar la temporada y sinceramente, me alegra saber que hay una quinta temporada porque visto lo visto, cerrar la trama tal y como se encuentra todavía habría dado un final de mierda, todo sea dicho de paso…